EXÉGESIS 1 JUAN 3: 4-7

Por: Arnulfo De los Santos Ruiz 

En esta exégesis estaremos estudiando 1 Juan 3: 4-7 esta investigación tiene como objetivo una mejor compresión del pasaje, que podamos percibir lo que realmente el autor nos quiere decir con sus palabras. Estudiaremos más a fondo lo que es el pecado, que es lo que realmente el autor quería expresar, analizaremos esta palabra es sus diferente variantes.

Como todo sabemos el hombre es pecador por naturaleza y es importante conocer su significado de lo que la palabra pecado implica, como nosotros personas pecadoras podemos llegar a Cristo mediante la comunión con él, Juan nos presenta el pecado desde una perspectiva que  está ligado con la ley que tan importantes es entonces obedecer la ley, que es lo que nos provoca el pecado al transgredir la ley de Dios.

En el primer capítulo que se presenta estará enfocado en el análisis del contexto, la cual muestra información detallada acerca de la autoría del libro, cuál era la situación en la que se encontraba, para quienes Juan  escribe la epístola, iremos trabajando punto por punto, y presentaremos la información necesaria para que el autor pueda comprender más a fondo la importancia de la epístola 1 Juan.

En el segundo capítulo se presentara un análisis textual; al estudiar el pasaje estaremos presentado algunos cuadros y diagramas para mostrar un estudio más detallado de lo que se está estudiando en el pasaje. Como tercer capítulo tomaremos en cuenta las implicaciones teológicas, sobre lo que el pasaje nos desea transmitir.

Esta investigación está basada en un estudio exegético, la cual se apoya por diferentes libros que tratan sobre el tema, así como comentarios, diccionarios, interlineales, programas digitales tales como la biblioteca Logos, Bible Worrk, Biblioteca White.

El estudio de 1 Juan 3: 4-7 es uno de los pasajes  que trata sobre el pecado en el cual se encuentra el hombre, y se va desarrollando mostrando la importancia de tener una comunión con Dios, no perdiendo el hilo de transgredir la ley de Dios al desobedecer, como lo declara el mismo autor, el pecado es transgresión de la ley. Hay muchas preguntas que se generan al estudiar este pasaje, ¿Cómo no trasgredir la ley para no pecar? ¿Qué es la ley porque la tengo que obseder? ¿Será que la justicia de Dios me libra de mis pecados? ¿Cómo puedo estar seguro de que Cristo me libra de pecados?

Se espera que esta investigación sea de gran ayuda a todo lector de esta exegesis, que pueda aclarar las diferentes dudas que existen, sobre todo que sea de un gran beneficio para quien busca mejorar sus conocimiento.

 

Capítulo I

Análisis del contexto

Esta exegesis está enfocada en la primera carta de Juan,  y estudiaremos los aspectos más importantes y relevantes que la conforman desde su composición, con la intención de dar a conocer y clarificar al lector los hechos, circunstancias, propósito de la carta, hacia quienes el autor la dirigía, para ello también conoceremos su contexto histórico, religioso, político, que nos guiara hacia una mejor compresión en el estudio de la primera carta de Juan.

Aspectos generales

Autor

Los primeros escritores cristianos, entre los que se incluyen Ireneo, Clemente de Alejandría y Tertuliano, citaban la epístola dando por sentado que era de Juan. Así que no hay razón para negar la creencia tradicional de que la carta es de origen apostólico. [1]

La epístola ha sido concedida en forma tradicional al apóstol Juan la mayoría de los comentarios concuerdan con esta posición. El nombre del autor, no aparece en la carta debido al estilo general de la epístola, queda muy claro que el autor gozaba de autoridad espiritual, demás, él se cuenta a sí mismo entre los testigos presenciales de la vida del Señor Jesús, como lo declara en (1 Juan 1: 2).

“Esta vida se manifestó. Nosotros la hemos visto y damos testimonio de ella, y les anunciamos a ustedes la vida eterna que estaba con el Padre y que se nos ha manifestado”.  Solo Juan podía enviar  una carta con este peso  sin dar su nombre, es evidente incluso al estudiar la sagradas escrituras que el autor conoció algunas cosas de las que hizo Jesús.

Juan, juntamente con su hermano Jacobo y sus compañeros de trabajo, Pedro y Andrés, formaron parte del grupo de los primeros discípulos del Señor. Juan era un pescador de Capernaúm. El nombre de su padre era Zebedeo y Salomé el de su madre. Juan, tanto como su hermano, poseía un carácter vehemente que les mereció el apodo de hijos del trueno.

Juan tenía grandes ambiciones, como lo comprueba su petición a Jesús para ocupar un lugar de privilegio (Mar. 10:35–45). Pertenecía al “círculo íntimo” junto con Jacobo y Pedro, participando estrechamente con Jesús, compartiendo momentos especiales tales como la resurrección de la hija de Jairo, la transfiguración y lo más profundo del retiro en Getsemaní. En la cruz, Jesús le confió a Juan el cuidado de su madre. Juan fue activo en la vida de la iglesia primitiva de Jerusalén, participando con Pedro en la realización de milagros. Pablo lo reconoció como “pilar” en la iglesia de Jerusalén. [2]

Marcos histórico

Juan era ya anciano y posiblemente el único apóstol sobreviviente en aquella época. Todavía no había sido deportado a la isla de Patmos, donde viviría exiliado.

Como un testigo de Cristo, escribió con autoridad para dar seguridad y confianza en Dios y en su fe a esta nueva generación de creyentes.

Objeciones

Hay algunos eruditos que no están para nada convencidos de que el apóstol Juan sea el escritor del Evangelio y de las epístolas. Ellos opinan que Juan estaba rodeado por un grupo de discípulos que escribía en nombre del apóstol. Fue una escuela de escritores, afirman ellos, la responsable de la literatura joanina.

Muchos de estos escritores estaban ocupados en la redacción de diferentes partes de esta literatura. Según estos expertos, los escritores de dicha escuela utilizaban el mismo vocabulario, dicción y estilo. Por otra parte, tales escritores manifestaban una teología común; es por eso que en lo referente a semejanzas y diferencias todos sus escritos llevaban los rasgos distintivos de pertenecer a la misma escuela conceptual; es decir, una Escuela Joanina. [3]

El término Escuela Joanina se refiere a la comunidad en la cual fue escrita la literatura atribuida a Juan. Los comentarios nos dicen que en esta escuela el apóstol Juan funcionaba como líder, de modo que los escritores individuales en realidad redactaban los libros en nombre suyo.

Esta hipótesis enfrenta, algunas objeciones. “En primer lugar, los grupos de escritores habitualmente organizan compilaciones de opiniones acerca de determinado asunto, y las redactan en forma de breves ensayos. Luego juntan estos ensayos en un libro. Tales libros son llamados simposios”.[4]

El Evangelio y las epístolas de Juan no parecen ser una compilación de opiniones que se mantienen juntas por medio de un tema común. Es más, el Evangelio y en gran medida la primera epístola de Juan manifiestan progreso y desarrollo, informes de testigos oculares y detalles personales que centran la atención en un escritor.[5]

Por otra parte, los proponentes de la hipótesis de la Escuela Joanina tienen que demostrar cómo redactaron los discípulos del apóstol Juan los escritos que finalmente llegaron a conocerse como el Evangelio y las epístolas de Juan. Es decir que deben demostrar que Juan no pudo haber escrito el Evangelio y las epístolas, y que estos documentos tenían entonces que venir de manos de sus discípulos.

 Fecha y lugar

Prácticamente no existe indicio alguno en la carta de una fecha o período específico para su redacción. Muchos eruditos conservadores sugieren una fecha tardía en el, I d.C.; al rededor del tiempo en que fue escrito el cuarto evangelio o poco después.

Muchos autores tratan de fechar la primera carta de juan basándose en el versículo 2:19 de 1 Juan, donde indica la separación de los falsos maestros de las iglesias palestinas, a las que los apóstoles supervisaban, para ellos esto podría indicar una fecha anterior a las consecuencias de la rebelión judía contra los romanos en 66–70 d.C. Después de ese período, la influencia de la cristiandad palestina en la iglesia gentil menguó en forma considerable. Si la referencia de 2:19 incluye a Palestina, entonces puede ser que Juan estuviera en Jerusalén cuando escribió esta carta y por eso dijo: “salieron de nosotros.” [6]

A pesar de que estas deducciones no son seguras, pueden ser una guía para fechar esta epístola entre 60 y 65 d.C. Sin embargo, se tiene que admitir que no se puede excluir la posibilidad de una fecha aún más temprana. No obstante la fecha de composición, esta epístola proporciona verdades de valor eterno para la iglesia cristiana.

En cuanto a la fecha 1de Juan, no menciona ninguna área geográfica, aunque su mensaje es aplicable a todas las iglesias del Nuevo Testamento y a todas las iglesias de la actualidad. Hay autores que presentan la posibilidad de que Juan haya estado en Éfeso después de la caída de Jerusalén en 70 d. de J.C. En ese tiempo  la iglesia en Éfeso ejercía gran influencia en las iglesias de su zona. “Es lógico pensar en las siete iglesias de Asia, mencionadas en Apocalipsis, como posibles destinatarias de la carta”[7]

Según el comentario mundo hispano “Apocalipsis nos dice que Juan fue desterrado a Patmos, donde recibió su visión. Como la tradición, Juan realizó su ministerio en Éfeso y regresó allí después de su destierro en Patmos. Éfeso fue el lugar de su muerte y sepultura, y desde allí escribió 1 Juan. En el apóstol Juan podemos ver la obra del poder de Cristo”. [8]

Destinatario

Como ya lo habíamos dicho Primera Juan no tiene destinatario ni menciona ninguna área geográfica, aunque su mensaje es aplicable a todas las iglesias del Nuevo Testamento y a todas las iglesias de la actualidad.  No está claro a quién se dirige la Epístola. Como el Evangelio, la Epístola de Juan salió del círculo asiático con Éfeso como su centro. Agustín hace la extraña afirmación de que la Epístola estaba dirigida a los “Partos a región montañosa del sureste del mar Caspio”. [9]

Hay otras ingeniosas conjeturas que no quedan en nada. La Epístola fue evidentemente enviada a los que estaban familiarizados con el mensaje de Juan, posiblemente a las iglesias de la Provincia de Asia”. [10]

Lugar de escritura

Esta epístola fue escrita en los últimos años de la década de los 80 o a principios de los 90 d.C. Aunque la carta no identifica al destinatario, se cree que fue escrita en Éfeso y enviada como carta circular a las iglesias del Asia Menor.

Esa idea es muy posible, siendo que Apocalipsis, también escrito por Juan, fue dirigido a las siete iglesias de Asia Yo, Juan, escribo a las siete iglesias que están en la provincia de Asia: Gracia y paz a ustedes de parte de aquel que es y que era y que ha de venir; y de parte de los siete espíritus que están delante de su trono”. (Apocalipsis 1:4). [11] “La carta no proporciona ninguna pista en relación con la identidad o localización de los destinatarios originales. Sólo sabemos que eran cristianos. Puesto que la iglesia primitiva asocia, de manera tradicional, a Juan con la provincia romana de Asia, a menudo se ha pensado que los lectores vivían ahí. Esto bien podría ser cierto a la luz de que tal asociación se confirma en Apocalipsis 2 y 3”. [12]

Contexto religioso

En cuanto al contacto religioso podemos el gnosticismo fue un problema que amenazó a la iglesia en Asia Menor durante el segundo siglo d.C. Era una enseñanza que mezclaba el misticismo oriental con el dualismo griego “que afirmaba que el espíritu es completamente bueno, pero la materia es completamente mala.  Los gnósticos fueron muy combatidos por el apóstol Juan que, en sus epístolas, se esforzaba por mostrar que el Señor Jesús es verdadero hombre y verdadero Dios”.[13]

Esta enseñanza estaba presente en la iglesia durante los últimos años del primer siglo. Hacia mediados del segundo siglo se convirtió en un sistema teológico plenamente desarrollado, que incluía evangelios y epístolas gnósticas. Juan reconoce el peligro del gnosticismo y escribe para contrarrestar su influencia antes que se difunda por las iglesias de Asia Menor. Sobre la base del concepto de que la materia es mala y el espíritu es bueno, algunos gnósticos llegaron a la conclusión de que si Dios era verdaderamente bueno no pudo crear el universo material. En consecuencia, un dios menor tuvo que hacerlo. Según ellos, ese dios menor era el Dios del A.T. Las opiniones dualistas del gnosticismo también se reflejaban en la creencia dominante de que Jesús no tenía cuerpo físico. Esta enseñanza llamada docetismo afirmaba que Jesús sólo tenía la apariencia de un cuerpo humano y nunca realmente tuvo dolor ni murió en la cruz.

Otra herejía contra la que escribe Juan en su carta y que confrontó personalmente en Éfeso es el cerintianismo. Enseñaba que Jesús era sólo un hombre sobre quien descendió el «Cristo» en su bautismo, que el Cristo se apartó de Jesús antes de su crucifixión y que así el Cristo espiritual no sufrió realmente ni murió en la cruz por los pecados de la humanidad, sino sólo fue apariencia. Hay diversos indicios de que Juan atacaba estas herejías en su epístola. «Lo que hemos visto con nuestros ojos y palparon nuestras manos» (1.1); «Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en la carne es de Dios» (4.2) y «que vino por agua y sangre» (5.6). Según el comentario ilustrado estas frases usan un lenguaje explícito y vívido para describir la encarnación, la verdad de que Jesús es completamente Dios y completamente hombre.[14]

Contexto Histórico político

Es probable que al llegar al fin del primer siglo ya se había producido un gran desarrollo de la iglesia, especialmente en un lugar como Éfeso. El judaísmo y el cristianismo eran solo dos religiones entre muchas en el imperio romano [15]

Los gobernantes judíos estaban llenos de amargo odio contra Juan por su inmutable fidelidad a la causa de Cristo, con este fin Juan, fue llamado a Roma para ser juzgado por su fe. En ese tiempo reinaba el emperador Domiciano quien también estaba en contra de la fe de Juan, este se propuso hacer callar su voz. Juan fue echado en una caldera de aceite hirviente; pero el Señor preservó la vida de su fiel siervo. Así también por decreto del emperador, fue desterrado a la isla de Patmos, condenado “por la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.” Apocalipsis 1:9.

Sus enemigos pensaron que allí no se haría sentir más su influencia, y que finalmente moriría de penurias y angustia, allí Dios o cuido  y disfrutó de  su compañía,  recibió instrucciones para guiar a la iglesia de todo tiempo futuro.[16]

Juan vivió hasta ser muy anciano, fue testigo de la destrucción de Jerusalén y de la ruina del majestuoso templo. Como último sobreviviente de los discípulos que estuvieron íntimamente relacionados con el Salvador, su mensaje tenía gran influencia cuando manifestaba que Jesús era el Mesías, el Redentor del mundo.[17]

Propósito

Podemos ver hasta que el propósito de Juan no era refutar la herejía, su meta es netamente positiva, como el mismo Juan se encarga de decírnoslo. Escribe: “para que vosotros también tengáis comunión con nosotros, para que nuestro gozo sea completo” (1:3, 4). Y lo especifica aún más cuando afirma: “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna.  Juan escribió su carta para mostrar que Jesús vino en la carne, para refutar a los maestros falsos, para dar seguridad de la salvación y gozo a los creyentes, y para que hubiera comunión entre los creyentes y con Dios. De ahí que Juan presenta las verdades del cristianismo de una manera clara y poderosa.[18]

Encontramos que hay cuatro propósitos:

  1. Para que los creyentes tuvieran comunión con Juan y los demás apóstoles (1:3).
  2. Para que su gozo fuera cumplido (1:4).
  3. Para que no pecaran (2:1).
  4. Para que supieran que tenían vida eterna y para que creyeran en el nombre del Hijo de Dios (5:13). [19]

Estructura literaria

A esta carta se le denomina  “epístola”, aunque como ya vimos anteriormente este escrito carece de destinatarios y de firma. En realidad, le faltan tantas de las características de una carta que algunos piensan que el título de “epístola” es una forma de expresión algo equívoca.

Para la mayoría de los teólogos la introducción carece de la forma griega típica de epistolar o carta o la forma cristiana como las que produjo el apóstol Pablo. Porque no posee esa forma abre muchas posibilidades como a continuación se presenta.

  • Porque dichas partes se perdieron. Esta solución no es por lo general ni contemplada.
  • Porque el autor estaba absorto en los problemas que deseaba encarar que olvidó incluirlas. Además, el autor, que era ya bastante conocido por los recipientes, a los cuales les había enviado probablemente el Evangelio y Apocalipsis, consideró escribir un corto proemio y directamente atacar los puntos que le preocupaban.
  • Porque el autor trata de escribir una encíclica o “carta circular”, dirigiéndose a un público general, no especificado. Es cierto que no se dirige a una sola comunidad, sino a varias, que están localizadas, tradicionalmente, en Asia Menor. [20]

Algunos han pensado que la redacción de la carta partió de un núcleo original y una ampliación posterior. Esto explicaría la falta de armonía en las distintas partes de la carta. “También se ha propuesto una obra de tendencias gnósticas y otra con elementos oficiales de la iglesia. Sin embargo, el punto débil de todas estas hipótesis es que no se pueden demostrar”. [21]

En otro enfoque, vemos que 1 Juan, está cargada con sentimientos personales intensos. El autor no trata con meditaciones sino con la vida y con personas vivientes. Ambos están íntimamente unidos, él los conoce tanto en su posición como en su historia. “En 1 Juan 2:12, él apóstol les enseña y aconseja a partir de la experiencia personal Tiene en claro los peligros y las fortalezas de los receptores. Es por eso que para muchos teólogos esta carta es pastoral”. [22]

Como ya vimos en cuanto a la estructura literaria hay mucha discrepancia incluso  se ha llegado a consideran un sermón escrito más bien que una carta como lo declara el Comentario Siglo XXI. Sin embargo, aquí y allá aparecen pasajes que justifican el título (2:1, 26), si bien con características inusitadas. Tal vez la explicación radica en el hecho de que originalmente el autor quiso que fuera leída en más de una comunidad.[23]

Clasificación teológica

Vemos que Juan se enfoca  palabras de gran importancia en la cual daremos hincapié y estudiaremos expresiones que utilizo para trasmitir un mensaje de esperanza pero que al mismo tiempo tienen un gran peso teológico. “Dios” (θεός) aparece por lo menos veintisiete veces en las tres epístolas y diecisiete veces aparece la expresión “padre” (πατήρ), refiriéndose a Dios Padre, haciendo de estas menciones una proporción única en el NT, con respecto al tamaño de los documentos en su conjunto.

Hay dos afirmaciones puntuales acerca de Dios: Dios es luz (1:5) y Dios es amor (4.8, 16) y ese amor se manifestó en que nos amó primero a nosotros para enviarnos a su Hijo, razón por la cual ahora nosotros lo podemos amar a él. [24] “Jesucristo” Juan tiene mucho que decir acerca de Jesús, ya que su persona y ministerio estaba en la mira de los herejes del momento. Jesús es preexistente y eterno (1:1; 2:14), es el Hijo de Dios (4:15; 5:5). La relación entre Jesús y Dios es única. Jesús es el Cristo (2:22; 5:1).

“Espíritu santo”  Aunque no hay grandes pronunciamientos sobre el Espíritu Santo, Juan dice que su función es la de un vínculo entre Dios y el hombre. Es quien nos hace conscientes de que Dios habita en nosotros por medio de Cristo (3:24; 4:13). Un tercer pasaje nos dice que el Espíritu da testimonio, porque “el Espíritu es la verdad” (5:7).

En cuanto al “pecado” Juan, considera en su epístola abundantemente este tema, y lo desarrolla ante el telón de fondo de las ideas gnósticas circulantes en ese momento. Jesús nos purifica cuando lo confesamos (1:7, 9). Nadie está libre de pecar y el declarar una afirmación contraria es declarar que Dios es mentiroso y engañarnos a nosotros mismos (1:8, 10). La remisión del pecado es posible a través de Jesucristo, el justo (2:1).

Vida cristiana, Una expresión característica de Juan es “permanecer” (μένω) (2:5, 6, 24, 27), Permanecer en Cristo significa vivir una vida de amor en una comunión inquebrantada con los hermanos creyentes. Así, pues, permanecer significa obediencia a la ley del amor. “Escatología y vida eterna” 1 Juan. Presenta referencias directas e indirectas a la segunda venida. Entre las directas habla de su venida en la cual él quiere que estemos confiados y sin vergüenza (2:28); en su venida seremos semejantes a él porque lo veremos como él es (3:2), lo cual es una esperanza purificadora (3:3) [25]

Alcance del pasaje

Tanto en el momento en que se escribió como para nosotros hoy la ley de Dios es un trasunto del carácter divino. Jesús vino para revelar a los hombres el carácter de su Padre, por lo tanto, él es la ley ampliada y demostrada. Si los hombres quieren ajustar su vida en armonía con la ley de Dios, deben contemplar a Jesús e imitar su vida.

La ley puede ser resumida brevemente en las siguientes palabras: “ser como Dios” o “ser como Jesús”. La transformación del carácter de los hombres de acuerdo con la semejanza divina es el gran propósito del plan de salvación. La ley revela el carácter de Dios y de Cristo; el plan de salvación indica cómo se puede adquirir la gracia que capacita para obtener todas las virtudes.

 

Capítulo II

analisis textual

En este análisis textual, hablaremos y examinaremos acerca del pasaje que hemos escogido para su estudio, para ello es importante analizar la estructura de la carta, la sintaxis de las oraciones, para tener una mejor comprensión al estudiar el pasaje escogido, así como palabras importantes que resaltan y su significado, así comprender más afondo lo que nos quiere decir el texto, y cuál es su contexto en el que se escribió.

Estructura general de la carta

Según lo estudiado se ha tratado de explicar su difícil estructura en función de la crítica de las fuentes. Se observa que es muy difícil encontrar una estructura a la epístola, es por eso que se considera que buscar una estructura es una pérdida de tiempo, ya que Juan escribe como un contemplador y la epístola es el producto de más de sesenta años de meditación y oración. Quizá no se puede hacer con un solo ordenamiento.[1]

El comentario “Conocimiento expositivo” nos proporciona este siguiente bosquejo que ha sido estructurado para mostrar el contenido en la exposición de la epístola de primera de Juan pero igual que los demás libro nos dice que es muy difícil bosquejar primera de juan, por eso es que existen diferente alternativas al bosquejar 1ra de Juan.

  1. Prólogo (1:1–4)
  2. Introducción: principios básicos (1:5–2:11)
  1. Principios básicos de la comunión (1:5–2:2)
  2. Principios básicos del conocimiento de Dios (2:3–11)
  1. Propósito de la epístola (2:12–27)B.        Visto a la luz de las atracciones del mundo (2:15–17)D.Visto a la luz de las responsabilidades que tienen los lectores de    permanecer en Cristo (2:24–27)A.        El tema es dado a conocer (2:28)C.        El discernimiento del amor hacia los hermanos (3:10–23)2. Lo que es el amor (3:16–18)    D. El conocimiento del Dios que mora en el creyente (3:24–4:16)2. El conocimiento del Dios que ama (4:7–16)V.   Conclusión (4:20–5:17)B. El amor que capacita (5:3b–15)VI.  Epílogo (5:18–21) [2]
  2. C. El amor práctico (5:16–17)
  3. A. El amor puesto en claro (4:20–5:3a)
  4. E. Culminación de la tesis (4:17–19)
  5. 1. El conocimiento del Espíritu de verdad (3:24–4:6)
  6. 3. Lo que el amor hace por los creyentes (3:19–23)
  7. 1. Lo que no es el amor (3:10–15)
  8. B.        Cómo reconocer a los hijos de Dios (2:29–3:10)
  9. IV.     Cuerpo de la epístola (2:28–4:19)
  10. C.        Visto a la luz de los engaños de los últimos tiempos (2:18–23)
  11. A.        Visto a la luz de las condiciones espirituales de los lectores (2:12–14)

Análisis de la estructuras

Si bien ya habíamos dicho que no hay una estructura específica, pero en las que han  estudiado,  no difiere en mucho, vemos que Juan nos empieza hablando acerca de la comunión con Dios, esto es lo que más destaca en el primer capítulo.

Juan plantea en (1:5–2:11) algunos principios fundamentales como la comunión el amor, que forman la raíz de toda comunión genuina con Dios, estos son principios de gran valor práctico para la vida de todo creyente. A través de ellos, los cristianos pueden comprobar la realidad de su comunión personal con Dios. También pueden discernir si han llegado a conocer al Dios con el cual tienen comunión.

El escritor asevera que la comunión de creyentes sale  del carácter de Dios, quien es luz, rectitud, y amor. Son estos atributos de Dios, mostrado por Jesús nuestro ejemplo. La obediencia para él así se convierte en una obligación principal de los creyentes.[3]

Juan en el versículo (3:10–15) Enfoca el  amor mutuo entre creyentes; la permanencia del creyente en Cristo y en Dios Padre; cómo el creyentes puede conocer y distinguir la verdad del error (3:24–4:16) es por eso que las verdaderas marcas de un creyente nacido de nuevo y lavado con la sangre de Cristo muestra en el creyente y su relación con el mundo actual vasado con el amor practico.

untitled-aparato-critico

Establecimiento del texto:

Como podemos ver en el aparato crítico se muestran dos variantes, ἡμῶν es sustituido por ἁμαρτίας la mayoría de los estudiosos prefiere la lectura de ἁμαρτίας pues como podemos ver este está respaldado por unciales de la familia alejandrino que son de alta confiabilidad, sin embargo con la lectura de ἁμαρτίας ἡμῶν no sucede lo mismo aunque también está respaldado con unciales de la familia alejandrino como el sinaítico que también son confiables, para tales pasajes el resultado de asimilación se encuentra 1 Jn: 2:2; 4:10. Existe una tercera variante de tipo adición ἁμαρτίας τού κόσμου pero no la tomaremos mucho en cuenta pues solo está respaldad por un minúsculo.

Evidencias externas

El texto como podemos ver es de alta confiabilidad, pues está respaldado por los unciales A, B, P, de la familia alejandrino y los minúsculos 33, 322, 323, 436, aproximadamente del siglos IV al siglo XV. Podemos ver en el texto dos variantes que son de tipo adición, la primera: ἁμαρτίας ἡμῶν que está respaldado por cinco unciales, ﬡ, C, Κ, L, Ψ, y también apoyado por varios minúsculos, 81, 1175, 1292, 1505 que datan de la fecha IV al siglo XII, también esta variante la podemos considerar como confiables pues en ella se encuentra unciales del mismo siglo que alejandrino como el Sinaítico y el Ephraemi rescriptus que son del siglos IV y V al igual que el Alejandrino que el del siglo V. La segunda variante que podemos encontrar en el texto es: ἁμαρτίας τού κόσμου esta variante no tiene mucho apoyo pues solo un minúsculo lo apoya.

Evidencias internas

En cuanto a las evidencias internas del texto podemos ver la variante ἁμαρτίας ἡμῶν que ha sido una adición a ἁμαρτίας en el texto original, ἁμαρτίας aparece 17 veces en primera de Juan, y solo en dos versículos aparece la palabra ἁμαρτίας con la adición ἡμῶν como ya habíamos dicho en el establecimiento del texto tales pasajes son el resultado de asimilación y se encuentra 1 Jn: 2:2; 4:10. ἡμῶν: es un pronombre personal genitivo plural,[1] viene de la raíz:  ἐγώ, ἐμοῦ o μου, ἐμοί o μοι, ἐμέ o με: y hace referencia al que habla, con una característica añadida de énfasis en la forma ἐγώ “yo ciertamente” en 1 de Juan, se emplea para referirse a “Nuestros pecados” en tercera persona, ósea que abarca los pecados de todos  incluyendo a Juan “yo ciertamente” y refleja la orden normal en griego en el cual los así llamados primera persona siempre ocurrió de primero.[2] En estos versículos Juan habla directamente de nuestros pecado y posiblemente quería expresar que todos somos pecadores, pero que Cristo es la propiciación por nuestros pecados y eso abarca los pecados de todos.

Sin embargo podemos ver que 1 Juan 3: 4,7 juan está haciendo referencia al pecado como infracción de la ley y hace referencia en conocer a Dios para ya no pecar, en el 3: 5  hace énfasis en “nuestros pecados”  pero en el escrito original no se utiliza la adición ἡμῶν sino que agrega el articulo τὰς ἁμαρτίας  el cual está haciendo la misma función como si tuviera el pronombre personal ἡμῶν. [3]

Es interesante ver como algunos interlineales conservan ambos  ἡμῶν τὰς ἁμαρτίας  “nuestros pecados” como en el caso de la Reina Valera del 60. A continuación podremos apreciar más de fondo las ideas del autor en el siguiente diagrama realizado. [4]

Análisis del flujo

Al analizar este flujo podemos observar palabras importantes, que menciona el apóstol Juan, como: pecado, ley.  Justicia etc. Palabras  que nos dan una perspectiva más amplia de los que el escritor nos quiso decir, estudiaremos cada una de estas palabras en el siguiente análisis morfológico y conoceremos más a fondo su significado.

Palabras, frases y construcciones griegas en:

3:4

Como observamos en el flujo πᾶς ὁ ποιῶν la construcción de πᾶς seguida por el artículo determinado y el participio presente o perfecto aparece catorce veces en esta epístola.  El tiempo presente del participio denota una acción continua “todo aquel”.

Otra palabra relevante es  τὴν ἀνομίαν ποιεῖ Juan utiliza el sustantivo ἀνομία solamente dos veces en este versículo. En ambas ocasiones, el sustantivo va precedido por el artículo determinado. El verbo ποιεῖ está en tiempo presente para indicar duración.[1]

3:5

Y como ya se había estudiado τὰς ἁμαρτίας el plural significa que todos los pecados son quitados (aunque véase 5:16). La razón de la inclusión o exclusión del pronombre ἡμῶν es difícil de determinar. Muchos eruditos omiten el pronombre puesto que entienden que se trata de una asimilación a frases paralelas presentes en 2:2 y 4:10.

3:6

ἁμαρτάνει el tiempo presente de este verbo es iterativo. Cualquiera que peca, no le ha visto griego pretérito  perfecto  “no le ha visto y no le ve.” Otra vez se presenta el ideal de la intuición y conocimiento del cristiano. Todas estas palabras y frases son de gran relevancia en la reconstrucción del versículo y no ayudan a tener una mejor comprensión de los que Juan nos quiere decir.

1 Juan 3.4–7

4Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.

Πᾶς ὁ ποιῶν τὴν ἁμαρτίαν καὶ τὴν ἀνομίαν ποιεῖ, καὶ ἡ ἁμαρτία ἐστὶν ἡ ἀνομία.

5Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él.

καὶ οἴδατε ὅτι ἐκεῖνος ἐφανερώθη, ἵνα τὰς ἁμαρτίας ἄρῃ, καὶ ἁμαρτία ἐν αὐτῷ οὐκ ἔστιν.

6Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido.

πᾶς ὁ ἐν αὐτῷ μένων οὐχ ἁμαρτάνει· πᾶς ὁ ἁμαρτάνων οὐχ ἑώρακεν αὐτὸν οὐδὲ ἔγνωκεν αὐτόν.

7 Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. (1Jo 3:7 R60)

Τεκνία, μηδεὶς πλανάτω ὑμᾶς· ὁ ποιῶν τὴν δικαιοσύνην δίκαιός ἐστιν, καθὼς ἐκεῖνος δίκαιός ἐστιν·

Palabras teológicas

ἁμαρτία

Según la morfología de Bible Works Esta palabra en sus diferentes variantes aparece 173 veces en 150 versículos, tan solo en 1 Juan aparece 17 veces. Tal como está esta palabra en el versículo ἁμαρτία aparece 28 veces en el NT, Romanos 18 veces, 1 Juan 5 veces, Santiago 2 veces, Mateo, juan, 1 de Corintios, solo hay una aparición, como podemos ver en los siguientes versículos, Mat: 12: 31, Juan 9: 41, Romanos: 5:12; 5:13; 5:20; 6:12; 6:14; 7:7, 1 Juan 3:4; 3:5; 5:16; 5:27.[1]

La LXX, con su uso sumario de ἁμαρτία, ἀδικία, ἀνομία, etc., difícilmente hace justicia al rico y flexible original hebreo y suele errar el blanco, p. ej. Cuando lo que está a la vista es la «culpa». Los términos hebreos traducidos por ἁμαρτία y otros parecidos no tienen un uso exclusivamente religioso, de modo que en la traducción es fácil ya sea importar esto o debilitarlo. En los autores del AT no está presente un concepto uniforme ni delimitado del pecado, y las cuestiones detalladas de historia lingüística complican todavía más el asunto. Las cuatro raíces principales que portan la idea de pecado tienen los sentidos variados de «pecado o negligencia», «rebelión», «culpa» y «error», lo cual basta para mostrar la variedad del pensamiento acerca del pecado, muy por aparte de las muchas otras raíces.

ἁμαρτία [pecado]

ἁμαρτάνω [pecar]

ἁμάρτημα [pecado]

Uso lingüístico

ἁμαρτάνω, que significa «no acertar», «fallar», aparece ya desde Homero y también se usa figuradamente para «quedarse corto intelectualmente», «equivocarse», o «quedarse corto moralmente», «proceder mal». En la LXX predomina el sentido moral.

ἁμάρτημα denota el resultado de ἁμαρτάνω, «falla», debida primero a la insensatez, posteriormente, sobre todo en derecho, en el sentido de «infracción». En la LXX generalmente tiene un sentido moral o religioso, «pecado» o «castigo por el pecado». Es poco común en el NT. ἁμάρτημα y comporta el sentido pleno de culpa moral y oposición consciente a Dios, expresando la referencia hacia Dios con mayor claridad que ἀδικία o κακία. En el NT significa «ofensa contra Dios con énfasis en la culpa», y se usa: a. para el acto individual (Hch. 2:38; 1 Ti. 5:22; Ap. 1:5; 1 P. 2:22; Heb. 1:3), a menudo teniendo en la mira la remisión de los pecados (Mr. 2:5, Hch. 7:60), en Pablo por lo general sólo en citas (Ro. 4:7–8, aunque cf. Ro. 7:5); b. para el pecado como naturaleza humana en su hostilidad contra Dios (Jn. 9:41; 1 Jn. 3:5; 1 Co. 15:17; Ro. 3:20; Heb. 4:15); y c. para el pecado personificado (Ro. 5–7; Heb. 12:1). Tras el tercer uso se halla la idea de un demonio llamado «pecado», pero lo que tenemos en el NT probablemente es imaginería poética.

Aristóteles la define como falta de virtud debida a debilidad, accidente o conocimiento defectuoso. Posteriormente se asocia a ella la culpa. En la LXX es sinónimo de ἁμάρτημα y comporta el sentido pleno de culpa moral y oposición consciente a Dios, expresando la referencia hacia Dios con mayor claridad que ἀδικία o κακία. En el NT significa «ofensa contra Dios con énfasis en la culpa», y se usa: a. para el acto individual (p. ej. Hch. 2:38; 1 Ti. 5:22; Ap. 1:5; 1 P. 2:22; Heb. 1:3), a menudo teniendo en la mira la remisión de los pecados (Mr. 2:5, Hch. 7:60), en Pablo por lo general sólo en citas (p. ej. Ro. 4:7–8, aunque cf. Ro. 7:5); b. para el pecado como naturaleza humana en su hostilidad contra Dios (p. ej. Jn. 9:41; 1 Jn. 3:5; 1 Co. 15:17; Ro. 3:20; Heb. 4:15); y c. para el pecado personificado (p. ej. Ro. 5–7; Heb. 12:1). Tras el tercer uso se halla la idea de un demonio llamado «pecado», pero lo que tenemos en el NT probablemente es imaginería poética.

ἁμαρτία, que también desde un inicio se usa figuradamente, se refiere más a la naturaleza del acto. Es un término global con aplicaciones intelectuales y legales así como éticas, y puede abarcar todas las acciones incorrectas desde simples errores hasta crímenes.

En los pasajes que estamos estudiando Juan, presenta a Cristo como vencedor sobre el pecado, más específicamente quitándolo en su muerte (1 Jn. 3:5). Esta obra expiatoria tiene significación universal (1 Jn. 2:2). Se basa sobre la propia impecabilidad de Jesús como aquel que realiza la voluntad del Padre (Jn. 8:46). Aquí el pecado es toda acción que contradice la ordenanza divina (1 Jn. 3:4). Se deriva de la impiedad, es universal, involucra los pecados contra los demás, y acarrea la culpa y la separación con respecto a Dios (Jn. 9:31; 1 Jn. 3:8) en servidumbre a la potestad demoníaca (Jn. 8:34). La misión de Jesús abre paso a una nueva situación expresada en el término κρίσις, e. d. división y decisión.

La venida de Cristo muestra que el pecado es odio contra Dios. Frente a Cristo se toma la decisión que divide a los seres humanos (Jn. 9:41). Aquellos que rechazan a Cristo mueren en pecado (1 Jn. 5:16–17). Pero aquellos que lo reciben encuentran el perdón (1 Jn. 1:9). La liberación del pecado se logra en la comunidad, donde los creyentes nacen de Dios, reciben la fe y el conocimiento, y realizan la nueva situación en amor (cf. 1 Jn. 3:6, 9). Naturalmente brota la tensión porque los cristianos en realidad sí pecan, pero pueden mantener una impecabilidad básica gracias al papel de Cristo como abogado (1 Jn. 2:1) y a la intercesión mutua (1 Jn. 5:16). En el Apocalipsis, la obra de amor de Cristo nos libera del orden pecaminoso del mundo (1:5). Su sangre tiene poder expiatorio. Nuestra tarea en el tiempo final es resguardarnos del creciente poder del pecado (18:4–5). Mediante un acto final y definitivo, Dios destruirá el dominio universal del pecado del cual ya hemos sido liberados. [2] [3]

ποιέω

Según la biblioteca Logos, la palabra ποιέω aparece 632 veces en el A.T en sus diferentes formas tal y como está en el versículo solo aparece 27 veces en el A.T. I de Juan aparece 6 veces, Juan 5 veces, Hechos 3 veces, Romanos 3 veces Mateo 2 veces 1 Timoteo 2, Hebreos 2, Apocalipsis 2, Lucas y efesios solo tiene una aparición, lo podemos encontrar en los siguientes versículos: Mat: 7:21; 7:26, Lucas 6:47, Juan 3:21; 5:18; 8:34; 18:30; 19:12; Hechos: 10:2; 15:17, Romanos 2:3; 3,12 Efesios: 2:15, 1 Timoteo: 4:16; 5:21, Hebreos: 1:7; 13:21, 1Juan 2:17; 2:29; 3:4; 3:7; 3:8 3;10 Apocalipsis: 21; 27; 22;15.

ποιέω [crear, hacer, actuar],

ποίημα [creación, obra, acción],

ποίησις [el crear, el hacer],

ποιητής [Creador, hacedor]

El mundo griego y el estoicismo. En los mitos, ποιέω  denota la actividad creadora de la deidad. Zeus crea todas las cosas, incluyendo al cielo y a los dioses. Platón usa el término para la creación que realiza la deidad principal, pero no para el formar que realiza el demiurgo. Dios es ὁ ποιῶν.

Los estoicos rara vez usan este grupo para su deidad. El λόγος ὁ θεὸς que mora en la ὕλη es τὸ ποιοῦν para Zenón, etc., pero los escritores posteriores no usan el grupo, fuera de Epicteto, con su visión más personal de Dios como ποιητής o πατήρ. El estoicismo en general está más interesado en el hecho de que la deidad permea el mundo, y en la belleza y armonía que de allí resultan.

La LXX a menudo usa el grupo para la actividad creadora de Dios. Dios creó el cielo y la tierra (Gn. 1:1ss). Creó la humanidad (1:27). Él es ὁ ποιήσας (Pr. 14:31). Él es el Creador del pueblo escogido (Is. 43:1). ποίησις denota ya sea su acto de crear (Sal. 19:2) o su creación (Si. 16:26).[4]

ποίημα. Esta palabra denota los productos humanos, obras, actos o hazañas, en sentido negativo, neutro o positivo. En el Eclesiastés comporta un matiz semiescéptico.

ποίησις. La ποίησις humana en sentido activo es la realización, el hacer o el guardar, y en sentido pasivo es el ser hecho. No figura el sentido «poesía».

ποιητής. El ποιητής humano en 1 Macabeos 2:67 es el cumplidor (no el autor) de la ley. No figura el sentido «poeta».

Filón halla un vínculo entre λέγειν y ποιεῖν. Usa ποιεῖν en el sentido de «trabajar». Para él ποίησις y ποιητής son términos poéticos mediante los cuales muestra su simpatía por la cultura helenística. Un uso especial de ποιεῖν es para la realización de actos mágicos que se efectúan en el nombre de una deidad específica, y que incluyen encantamientos. ποίησις es el término para la realización de esos actos mágicos.

Las obras de Jesús. Por lo que respecta a Jesús, la principal referencia no es a los propósitos u obras del Señor exaltado (cf. Jn. 14:23; Ap. 3:9; 1:6; 3:12), sino al ποιεῖν del Jesús terrenal. Los actos seculares y religiosos sólo desempeñan aquí un papel secundario (cf. Jn. 2:5; Mt. 26:18). Las obras son principalmente actos de poder. ποιεῖν denota la designación de los discípulos en Marcos 1:7. A Jesús se le pide que justifique sus obras (Mr. 11:28); se piensa que en ellas él se hace igual a Dios (Jn. 5:18, etc.). Él hace las obras del Padre; esto no expresa su subordinación sino el hecho de que Dios obliga a los seres humanos a una decisión en sus palabras y obras. Su obra en la cruz hace la paz entre judíos y gentiles (Ef. 2:14–15). Este es el sacrificio único por el pecado, realizado de una vez por todas (Heb. 1:3; 7:27). Él no cometió pecado (1 P. 2:22). Su ministerio consistió en hacer y enseñar (Hch. 1:1). El énfasis en hacer aleja su enseñanza del malentendido racionalista, y salvaguarda su singularidad histórica contra la disolución ontológica.

La mayoría de los pasajes con ποιεῖν en el NT encajan bajo la categoría, mandado respecto a la ley, la voluntad de Dios y la proclamación de Jesús, sin importar si el sentido es «hacer», «ejecutar» o «actuar». Hay que hacer lo que manda Dios, y hay que rendirle cuentas a Dios. La obediencia es de excepcional importancia; la fe implica el involucramiento (Jn. 7:17). Los creyentes han de hacer la voluntad de Dios (Ef. 6:6) y dar fruto (Mt. 3:8). No hay que cometer pecado (Mt. 13:41). Debe haber concordancia entre lo que se dice (Mt. 7:21) o se oye (Lc. 6:47) y lo que se hace, o entre el oidor y el hacedor (ποιητής; Ro. 2:13).

En Juan, el origen de las personas determina lo que hacen. El cometer pecado es una señal de un origen corrupto (Jn. 8:34, 41, 44). Para hacer buenas obras uno tiene que ser un retoño de la verdadera vid (15:5). Jesús, al proceder del Padre, manifiesta la clase de acción que se requiere (13:5). Su ir al Padre les posibilita a sus seguidores hacer obras mayores (14:12) al ser quitadas las restricciones temporales. En 1 Juan, los que han nacido de Dios hacen naturalmente lo bueno (2:29; 3:7).

Las obras no están en tensión con la salvación, sino integradas a ella. El amor se manifiesta en el guardar los mandamientos (5:2). El hacer lo que es recto se halla en una paradójica unidad con confesar el pecado (1:8ss). La oración es escuchada cuando se hace lo que agrada a Dios (3:22).

μένω

Esta palabra aparece 118 veces en el NT, tal como está la palabra en el versículo solo aparece 6 veces, juan 3 veces 1 juna 2 veces, 2 juan 1 vez, como se presenta en el versículo, juan 14:10; 14:25; 15:5 1 Juan 3:6; 4:16, 2 Juan 1: 9.[5]

μένω [quedarse, aguardar],

ἐμ- [perseverar]

παρα- [permanecer, durar],

περι- [aguardar],

προσμένω [quedarse en, con],

μονή [morada, lugar donde quedarse],

ὑπομένω [mantenerse firme, aguantar, esperar],

ὑπομονή [paciencia, perseverancia]

Esta palabra significa a. «quedarse en un lugar», figuradamente «permanecer en un ámbito», «mantenerse en contra de la oposición», «resistir», «mantenerse firme», c. «quedarse quieto», y d. «permanecer», «aguantar», «permanecer vigente». También hay un uso transitivo, «esperar a alguien».

En el NT la palabra es importante en relación con la permanencia de Dios en contraste con la mutabilidad humana y terrena. Como dice el AT, Dios es el Dios eterno cuyo plan y palabra permanecen para siempre (Is. 7:7; 14:24; 40:8), cuya ciudad eterna también permanecerá en el nuevo cielo y la nueva tierra (Zac. 14:10; Is. 66:22), y quien les da a los justos una participación en su permanencia (Sal. 112:3, 9). El NT repite estos puntos. El plan de Dios permanece (Ro. 9:11), su palabra permanece (1 P. 1:23, 25), la nueva alianza permanece (2 Co. 3:11), y la fe, la esperanza y el amor permanecen (1 Co. 13:13). En Juan 12:34 Cristo mismo permanece para siempre, y en 1:32 el Espíritu no se limita a visitarlo sino que permanece en él.

ἐμμένω. Esta palabra significa a. «permanecer en algo», y b. «atenerse a algo», p. ej. un acuerdo. La LXX también la usa en Isaías 30:18 para el esperar en Dios. En el NT, Hechos 28:30 lo usa para quedarse en un lugar. En sentido religioso denota la perseverancia en la fe (Hch. 14:22) y el continuar en la alianza con Dios (Heb. 8:9). En Gálatas 3:10, Pablo se refiere al juicio que permanece pendiente para aquellos que no guardan la ley.

παραμένω. Esta palabra significa a. «quedarse en su lugar», «mantenerse firme», «durar», b. «mantenerse junto a alguien», y c. «permanecer en una ocupación o en un estado». En el NT, Pablo les dice a los corintios en 1 Corintios 16:6 que se va a quedar con ellos, dedicando el tiempo a su labor entre ellos. En Filipenses 1:25 prefiere continuar trabajando entre los creyentes, antes que la unión con Cristo que él anhela. Hebreos 7:23 usa el término en forma negativa, para contrastar el sacerdocio pasajero del AT con el sumo sacerdocio de Cristo, que es permanente. Santiago 1:25 tiene en mente un permanecer en la ley que significa presteza para ponerla en práctica, en comparación con una simple mirada que no desemboca en una transformación de la vida.

περιμένω. Esta palabra tiene el sentido de estar a la expectativa, aguardar o esperar. El único caso en el NT se halla en Hechos 1:4, donde Jesús les dice a los discípulos que aguarden la promesa del Padre.

προσμένω. Esta palabra significa a. «quedarse en», b. «quedarse con», y c. «esperar». El NT la usa en el sentido a. en Hechos 18:18. El sentido b. figura en Marcos 8:2, donde las multitudes se quedan con Jesús porque desean oír su enseñanza y ver sus obras. Hechos 11:23 se refiere a seguir con el Señor, con una insinuación de perseverancia a pesar de la oposición. Esta fiel continuación en la gracia contrasta con la vacilación que desiste fácilmente (Hch. 13:43; cf. Mr. 4:17). En 1 Timoteo 5:5 las viudas rectas, a diferencia de las más jóvenes y atolondradas, ponen toda su esperanza en Dios y por eso continúan en la oración.

ὑπομονή es naturalmente una actitud básica de los creyentes del NT, en vista de la orientación escatológica de su fe. De cara a un mundo hostil, esperan confiadamente la consumación del reino y su propia salvación. Con respecto a Dios: esperar, aguardar. Un uso semejante al de la LXX se puede hallar en 2 Tesalonicenses 3:5, donde el punto es la expectación firme de Cristo, que equilibra el amor a Dios.

Con respecto al mundo: el permanecer firmes, la perseverancia. Evangelios sinópticos: Jesús usa el término tres veces. En Lucas 8:15 la ὑπομονή caracteriza a los verdaderos creyentes; aquí es una fuerza activa que finalmente da fruto. En Marcos 13:13 la perseverancia será necesaria en las pruebas del período final, para poder salvarse.

Juan exalta la ὑπομονή como correcta y necesaria para los creyentes. Por un lado, consiste en esperar a Jesús (1:9; 3:10). Por otro, consiste en soportar el sufrimiento y la persecución (2:2–3; 19). La confrontación final es la prueba suprema y exige una firmeza suprema, para que no resulte todo en vano (13:10; 14:12). Es de notar que, en contraste con el Apocalipsis, Juan y 1–3 Juan no usan ὑπομονή ni ὑπομονεῖν; aquí el énfasis se pone en μένειν.

En los escritos juaninos esto se convierte en un permanecer más personal en Cristo o en Dios, como contraparte del permanecer de Dios en Cristo o de Cristo en ellos (Jn. 6:56; 15:4; 14:10; 1 Jn. 2:6, 24, 27). En este permanecer, la promesa escatológica es ya posesión, pero el concepto de permanecer deja por fuera la identidad mística o extática. Otros usos en los escritos juaninos son para permanecer en la palabra de Dios (1 Jn. 3:15), en el amor (3:17), en la verdad (2 Jn. 2), en la unción (1 Jn. 2:27), en la casa de Dios (Jn. 8:35), en la luz (1 Jn. 2:10) y en la doctrina (2 Jn. 9). Los no creyentes, en cambio, permanecen en las tinieblas (Jn. 12:46) y en la muerte (1 Jn. 3:14).

       νόμος.

Aparase 194 veces en el AT, tal y como aparece en el versículo νόμος solo aparece 6 veces en el AT. Mateo 7:23; 13:41; 24:12 Romanos 6: 19, Hebreos 1:9 1 Juan 3: 4. [6]

νόμος significa primeramente «lo apropiado». Es así como llega a aplicarse muy ampliamente a cualquier norma, regla, costumbre, uso o tradición.

El concepto es religioso pero abarca todos los aspectos de la vida, incluso los dioses tienen νόμοι.

νόμος en la LXX. La LXX usa principalmente νόμος para Torá (unas 200 veces), y en total usa νόμος unas 240 veces. En general le da a νόμος el sentido más pleno del uso tardío. Cuando se adoptan otros términos, la referencia es habitualmente a leyes en plural, a directrices humanas, o a estatutos individuales. En virtud de su equiparación con la Torá, νόμος expande su significado más allá de las fronteras del uso griego normal [7] [8]

νόμος [ley],

ἀνομία [iniquidad, ausencia de ley, maldad],

ἄνομος [inicuo, sin ley],

ἔννομος [legal, conforme a la ley],

νομικός [abogado, maestro de la ley],

νόμιμος [legal, legítimo],

νομοθέτης [legislador],

νομοθεσία [legislación],

νομοθετέω [legislar],

παρανομία [delito, acción fuera de la ley],

παρανομέω [transgredir la ley]

ἄνομος. Esta palabra tiene el sentido objetivo «carente de ley» y el sentido subjetivo «que no hace caso a la ley». Los judíos suelen usar el término para los gentiles, con cierta vacilación en el sentido. En el NT la referencia es a la ausencia de ley en Romanos 2:12 y 1 Corintios 9:21 (cf. tb. Lc. 22:37; Hch. 2:23: los gentiles). Pero en 1 Corintios 9:21 hay un elemento de juicio, ya que Pablo añade que él no es ἄνομος θεοῦ. Sin referencia específica a la ley del AT, ἄνομος implica juicio en 1 Timoteo 1:9 (inicuo); 2 Pedro 2:8 (acciones inicuas); 2 Tesalonicenses 2:8 (el inicuo).

ἔννομος. Antónimo de ἄνομος, esta palabra implica adhesión a la ley. Cuando se usa respecto a personas, significa entonces «honrado». En Hechos 19:39 la referencia es a una asamblea legítimamente constituida. En 1 Corintios 9:21 Pablo dice que él no es ἄνομος θεοῦ sino ἔννομος Χριστοῦ, e. d. sometido a la ley de Cristo.

όμιμος. Esta palabra significa «conforme a la regla o el orden»; τὸ νόμιμον es «lo correcto o justo». El NT usa νόμιμος solamente como adverbio en 1 Timoteo 1:8 y 2 Timoteo 2:5. En este último caso el significado es «conforme al reglamento», o quizás «bien». En el primer caso el significado es «apropiadamente»: la ley es buena si se usa como es debido.

νομοθέτης. Esta palabra, que significa «legislador», figura en el NT sólo en Santiago 4:12 con referencia a Dios. El versículo precedente rige el sentido.

νομοθεσία. Esta palabra denota el resultado más que el acto de la legislación, e. d. la ley, la constitución, etc. El único caso en el NT se halla en Romanos 9:4, donde uno de los privilegios de Israel es la posesión (no el otorgamiento) de la ley.

νομοθετέω. Esta palabra significa ya sea a. «dar leyes» o b. «arreglar los asuntos legalmente». En pasivo, en Hebreos 7:11, el punto es la recepción de la ley, la ley completa y no sólo la legislación cultual. En Hebreos 8:6 la referencia es al establecimiento general ya sea del ministerio (λειτουργία) o de la alianza (διαθήκη): con más probabilidad lo primero, aunque no está en juego nada esencial.

παρανομία. Esta palabra puede denotar ya sea una condición o un acto que entra en conflicto con una norma (legal). El único uso en el NT se da en 2 Pedro 2:16, donde la referencia es al acto incorrecto de Balaam, sin conexión específica alguna con la ley del AT. Surge la pregunta de si aquí la reprensión se refiere al castigo o a la advertencia.

παρανομέω. Esta palabra, que significa «transgredir una ley», figura en el NT sólo en Hechos 23:3; la antítesis κατὰ τὸν νόμον muestra que de lo que se trata es de transgredir la ley del AT.

δικαιοσύνη

Esta palabra la podemos encontrar 91 veces en el AT tal y como aparece en el versículo se encuentre 37 veces. 17 veces en Romanos, 4 veces en Mateo, 3 veces en filipenses 3 veces en primera de Juan, 2 veces en Hebreos, Hechos, Gálatas, 1,2 Timoteo 1 Pedro y apocalipsis solo se presenta una vez, como podemos ver en los siguiente versículos. Romanos 9:30; 10:3 filipenses 3:9, Mateo 3:15; 5:6; 6:1; 6:33 Hechos 10:35, Romanos: 3:5; 4:3; 4:5; 4:6, Gálatas 3:6, Filipenses 3:6, 1 Timoteo 6:11, 2 Timoteo 2:22, Hebreo 11:33 Juan 1:20; 2:23, 1Pedro 3:14 1 Juan 2:29; 3:7; 3;10 Apocalipsis 22:11. [9] [10]

δίκη [justicia],

δίκαιος [justo, recto],

δικαιοσύνη [justificación, rectitud],

δικαιόω [justificar],

δικαίωμα [regulación],

δικαίωσις [justificación],

δικαιοκρισία [justo juicio]

δικαιοσύνη como justo juicio y gobierno. La palabra puede denotar a veces el justo juicio de Dios en el regreso de Cristo (Hch. 17:31; Ap. 19:11; cf. Mr. 16). En 2 Pedro 1:1 tiene el sentido del justo gobierno de Dios al guiar a la comunidad. La justicia de los gobernantes es el punto en Hebreos 11:33. Un uso fuera de lo común se halla en Hebreos 5:13, que parece indicar que un niño no puede comprender el habla correcta.

δικαιοσύνη como conducta correcta ante Dios. Excepto en la fórmula de Pablo δικαιοσύνη θεοῦ, el uso principal es para la conducta correcta que concuerda con la voluntad de Dios y es agradable a él. El hecho que se tenga en cuenta la relación con Dios pone esto en línea con el pensamiento del AT.

La principal diferencia en Juan es una comprensión cristológica más consistente; toda rectitud está ligada con Cristo, el δίκαιος (cf. Jn. 16:8, 10). En 1 Juan 2:29, el hacer lo recto demuestra lo que encarna Cristo en cuando δίκαιος. Su contenido principal es el amor mutuo (3:10). De manera que, así como Mateo encuentra en la rectitud un don de Dios, y Pedro la fundamenta en el perdón, Juan halla que sólo resulta posible por medio del compromiso con Cristo.

Capítulo III

Aplicaciones teológicas

En el versículo que se está estudiando (1 Juan 4:7) Juan, describe a la persona que continúa viviendo en pecado y practica la iniquidad. El hijo de Dios, no puede continuar en pecado mientras esta en perfecta comunión con él: y el incrédulo que se entrega al pecado no puede ser un hijo de Dios, en estos versículos Juan enfoca al pecado, pero también presenta la justicia de Dios para que seamos justos como él. Estudiaremos todo lo que esto implica para conocer más a fondo lo que el versículo nos quiere decir.

Todo aquel que comente pecado

Es importante analizar como describe Juan al pecado, en el mismo versículo podemos ver que es lo que realmente el autor nos quiere decir con respecto al pecado. Dice que cometer pecado es lo mismo que descuidar completamente la ley de Dios. Para él, el pecado y el quebrantamiento de la ley son términos intercambiables. Juan en realidad ofrece una breve definición del pecado revelando su naturaleza misma: “El pecado es quebrantamiento de la ley”. “El pecado es un rechazo deliberado de las normas de Dios y el Dios y un recurrir a los deseos propios”.

El pecado tiene su origen en el deliberado contra Dios. La persona que continúa haciéndolo que es pecaminoso, concluye Juan, “Es del diablo”

La mayoría de los autores concuerda con juan “el pecado es el quebrantamiento de la ley”,  El comentario Adventista nos dice: ἁμαρτία es la palabra que se usa en la Biblia para el acto de alejarse de la ley de Dios, de violar la ley moral. ἁμαρτία es específicamente la violación de una ley moral divinamente dada.  También puede referirse al principio y al poder que hace que uno peque como lo declara (Romanos 5:12) que por medio de un hombre entro el pecado y ahora todo somos pecadores, pero es obvio que Juan se refiere aquí al acto malo en sí.

¿Qué es el pecado? Para algunos escritores no adventistas, pecado es quebrantamiento de la norma, es decir, de la ley que Dios ha dado, no se separan mucho del concepto y de lo que Juan nos quiere decir, pues Juan es claro al describir el pecado. Juan hace que la conducta pecaminosa sea más notable al contrastar la con la rectitud.[1]

El pecado es infracción de la ley.

La sintaxis griega indica que ἁμαρτία y ανομια son sinónimos y pueden intercambiarse.  Todo pecado es ilegalidad ósea que va en contra de los principios de la ley de Dios, toda ilegalidad es pecado.[2]

Juan, con su manera sencilla, pone al descubierto el verdadero carácter del pecado. Declara que pecado es no hacer caso de la ley, es decir, de la ley de Dios.  En cuanto a las definiciones de “ley”, (Pro_3:1) nos dice: “Hijo mío, no te olvides de mis enseñanzas; más bien, guarda en tu corazón mis mandamientos” (Mat_5:17). Cristo mismo dijo que él no había venida para abolir la ley ni los profetas sino a cumplirla.

Dios ordenó leyes para guiar a los hombres, (Rom_2:12; Rom_3:19) para capacitarlos a fin de que disfrutaran plenamente de la vida, para salvarlos del mal y para guardarlos para el bien.

Para muchos autores no adventistas, declaran que Jesús habla en el transcurso presente sólo de la ley y no de las profecías mesiánicas, el consentimiento común de intérpretes asevera que “la ley y los profetas” recursos del Viejo Testamento no tienen valides.. Para estos autores  solo fue un testimonio de Cristo lo que declaro en (Mat_5:17) así que no es necesario guardar la ley porque Cristo la abolió en la cruz. [3]

Elena de White

Pero no fue tan solo para realizar la redención del hombre para lo que Cristo vino a la tierra a sufrir y morir. Vino para engrandecer la ley y hacerla honorable. Ni fue tan solo para que los habitantes de este mundo respetasen la ley cual debía ser respetada, sino también para demostrar a todos los mundos del universo que la ley de Dios es inmutable. Si las exigencias de ella hubiesen podido descartarse, el Hijo de Dios no habría necesitado dar su vida para expiar la transgresión de ella. La muerte de Cristo prueba que la ley es inmutable. Y el sacrificio al cual el amor infinito impelió al Padre y al Hijo a fin de que los pecadores pudiesen ser redimidos, demuestra a todo el universo y nada que fuese inferior a este plan habría bastado para demostrarlo que la justicia y la misericordia son el fundamento de la ley y del gobierno de Dios.[4]

Como podemos ver  ley de Dios es un asunto del carácter divino. Jesús vino para revelar a los hombres el carácter de su Padre, por lo tanto, él es la ley ampliada y demostrada.  Juan fue muy claro al afirmar que el pecado es transgresión de la ley, Si los hombres quieren ajustar su vida en armonía con la ley de Dios, deben contemplar a Jesús e imitar su vida.

La ley puede ser resumida brevemente en las siguientes palabras: “ser como Dios” o “ser como Jesús”.  La transformación del carácter de los hombres de acuerdo con la semejanza divina es el gran propósito del plan de salvación.  La ley revela el carácter de Dios y de Cristo; el plan de salvación indica cómo se puede adquirir la gracia que capacita para obtener todas las virtudes.

No hay pecado en él.

En Cristo no hay ni el principio del pecado ni el acto del pecado.  Juan usa el verbo en presente para destacar que en la vida de Cristo nunca hubo ni habrá pecado, ni en la tierra ni en el cielo. Jesús fue tentado, pero la tentación de por sí no contamina.  El hombre es contaminado cuando cede a la tentación.  Nuestro Salvador tenía conciencia de las tentaciones que lo acosaban por todos lados (Heb. 4:15), pero ni por un momento permitió que su pensamiento se apartara de la voluntad de su Padre.  El pecado lo rodeaba constantemente, lo oprimió durante toda su vida terrenal; sin embargo, no halló respuesta en él (Joh. 14:30).

Jesús permaneció inmaculado frente al pecado; pero Aquel que fue impecable fue hecho pecado por nosotros (ver com. 2Co. 5:21).  Fue considerado como transgresor (Isa. 53:12) y tratado como el pecador más vil aunque no por ningún pecado suyo.

Permanecer en Cristo

Otra de las abarcantes declaraciones de Juan (1Jn_2:23; 1Jn_3:4, 1Jn_3:9, 1Jn_3:15; 1Jn_5:1).  “Permanece” puede sugerir el deseo y la disposición de quedar en unión con Cristo.  El verbo en presente significa continuidad.  Esta frase habla de seguir permaneciendo en Cristo. [5]

El apóstol se refiere al pecado constante, no a errores ocasionales que puede cometer cualquier cristiano (1Jn_2:1).  Juan sabe que los cristianos son inducidos a pecar (1Jn_1:8, 1Jn_1:10), pero también conoce el remedio para tales caídas que es Cristo (1Jn_1:9; 1Jn_2:1).  Aquí habla del estado ideal que alcanza el que constantemente permanece en la presencia protectora del impecable Salvador

La justicia de Dios

¿Qué es la justicia de Dios?  Es la santidad de Dios en relación con el pecado.  Cristo llevó los pecados del mundo en lugar del hombre, para que el pecador pudiera pasar por otra prueba con todas las oportunidades divinas y ventajas que Dios ha dispuesto en favor del hombre[6]

Dios es el juez, el ejecutor de la justicia, que es la habitación y el fundamento de su trono.  Él no puede pasar por alto su ley; no puede eliminar lo más pequeño que hay en ella para hacer frente al pecado y perdonarlo.  La rectitud, justicia y excelencia moral de la ley deben ser mantenidas y vindicadas ante el universo celestial y los mundos no caídos.

En el versículo 3 hemos visto que la pureza de Cristo se refleja a través del creyente que aguarda la esperanza bienaventurada de la iglesia. En 3:7 notamos que la justicia de Dios se manifiesta por medio del que es justo. El injusto no puede manifestar la justicia de Dios porque no la posee, y aun sus mejores obras buenas no son reflejo de la justicia de Dios (Isaías 64:6). En cambio, el creyente que es justo, y sólo puede hacer obras justas. Cuando el creyente anda en la luz, el Padre hace la misma justicia a través de él.

 

CONCLUSIÓN

Hemos llegado al final de esta exegesis, y llegamos a la conclusión de que el pasaje de 1 Juan 3: 4: 7  aunque nos presenta el problema de la trasgresión de la ley la separación de Dios que nos lleva al pecado, también nos da una esperanza en Cristo quien es nuestro libertador de todos los pecados, alguien quien tiene potestad aquí en la tierra para perdónalos.

Juan expresa que el que está en él no practica el pecado, por que comprende el gran sacrificio  que Cristo hizo por el al morir en la cruz. Ahora podemos responder las preguntas que pudimos hacernos acerca de lo que está tratando el pasaje, claro que podemos tener perdón de nuestros pecados por medio de la sangre de Cristo, podemos recuperar la comunión que teníamos con él antes de trasgredir la ley, porque pecar es transgredir su ley y su ley aún está vigente en nuestros corazones.

Seamos justos como Dios es justo, el vino aquí a la tierra para darnos ejemplo de cómo ser verdaderos humanos, permanezcamos en comunión con él. El apóstol Juan nos muestra todo lo malo que implica el pecado,  así también nos muestra una alerta contra aquellos engañadores que nos inducen a ser el mal.

Podemos concluir que todo el que permanece en él se gurda de pecado, y muestra la justicia de Cristo al mundo, aquel que le conoce se guarda de quebrantar su ley, y se goza en el amor de Dios, y su sacrificio.

Al final de esta exegesis esperamos que cumpla con su objetivo y que pueda proporcionar a lector la información necesaria para su conocimiento. Esta exegesis queda abierta para futuras investigaciones.

 

Biografía

       [1] Simon J Kistemaker, Comentario Al Nuevo Testamento: Santiago Y 1-3 Juan (Grand Rapids, MI: Libros Desafío, 2007). 340.

[2] Comentario Bíblico Adventista  Tomo 7. 669

    [3] A. J. Maas, The Gospel According To Saint Matthew With An Explanatory And Critical Commentary (St. Louis, MO: B. Herder, 1898). 66.

[4] Elena de White El Conflicto de los siglos (Argentina: Asociación Publicadora Interamericana, 2007) 493.

[5] Comentario Bíblico Adventista Tomo 7. Pág. 670

[6] Comentario Bíblico Adventista Tomo 7, pág. 670

[1] Software BibleWorks

[2] Gerhard Kittel, Gerhard Friedrich and Geoffrey W. Bromiley, Compendio Del Diccionario Teológico Del Nuevo Testamento (Grand Rapids, MI: Libros Desafío, 2002). 54.

[3] James Swanson, Diccionario De Idiomas Bı́blicos : Griego (Nuevo Testamento), Edición electrónica. (Bellingham, WA: Logos Research Systems, Inc., 1997).

[4] Gerhard Kittel,. 873.

[5] Software BibleWorks.

[6] Software BibleWorks

[7] Gerhard Kittel Compendio Del Diccionario Teológico Del Nuevo Testamento, 689.

[8] H.G. Liddell, A Lexicon : Abridged From Liddell And Scott’s Greek-English Lexicon (Oak Harbor, WA: Logos Research Systems, Inc., 1996). 67.

[9] Software BibleWorks

[10] Software Logos.

       [1] Simon J Kistemaker, Comentario Al Nuevo Testamento: Santiago Y 1-3 Juan (Grand Rapids, MI: Libros Desafío, 2007). 341.

       [1] Spiros Zodhiates, The Complete Word Study Dictionary : New Testament, electronic ed. (Chattanooga, TN: AMG Publishers, 2000).

       [2] Johannes P. Louw and Eugene Albert Nida, Greek-English Lexicon Of The New Testament: Based On Semantic Domains, electronic ed. of the 2nd edition. (New York: United Bible Societies, 1996). 812.

       [3]The Lexham Greek-English Interlinear New Testament (Logos Research Systems, Inc., 2008). 619.

       [4]Reina Valera Revisada (1960) (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998). 1 Jn 3.4.

       [1]Horacio R. Piccardo, Introducción Al Cuerpo Epistolar Del Nuevo Testamento: Tomo 3 (Buenos Aires, Argentina: Ediciones del centro, 2006), 231.

       [2] John F. Walvoord and Roy B. Zuck, El Conocimiento Bíblico, Un Comentario Expositivo: Nuevo Testamento, Tomo 4: Hebreos-Apocalipsis (Puebla, México: Ediciones Las Américas, A.C., 2006). 145.

       [3] Glenn W. Barker, “1 John”, The Expositor’s Bible Commentary, Volume 12: Hebrews Through Revelation, ed. Frank E. Gaebelein (Grand Rapids, MI: Zondervan Publishing House, 1981). 303.

     [1] John F. Walvoord and Roy B. Zuck, El Conocimiento Bíblico, Un Comentario Expositivo: Nuevo Testamento, Tomo 4: Hebreos-Apocalipsis (Puebla, México: Ediciones Las Américas, A.C., 2006). 143.

       [2]D.A. Carson, R.T. France, J.A. Motyer and G.J. Wenham, Nuevo Comentario Bı́blico: Siglo Veintiuno, electronic ed. (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 2000, c1999), 2 P 3.18.

     [3] Simon J Kistemaker, Comentario Al Nuevo Testamento: Santiago Y 1-3 Juan (Grand Rapids, MI: Libros Desafío, 2007). 232-233.

[4] ibíd. 233.

       [5] Roberto Jamieson, A. R. Fausset and David Brown, Comentario Exegético Y Explicativo De La Biblia – Tomo 2: El Nuevo Testamento (El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones, 2002). 728.

       [6] John F. Walvoord and Roy B. Zuck, 144-45.

       [7] Juan Carlos Cevallos, Comentario Bíblico Mundo Hispano, Tomo 24: 1, 2 Y 3 Juan, Apocalipsis. (El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano, 2009). 27.

       [8] Ibíd. 37.

       [9] Charles F. Pfeiffer, Diccionario Bíblico Arqueológico (El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano, 1993). 515.

       [10] A. T. Robertson, Comentario Al Texto Griego Del Nuevo Testamento: Obra Completa (6 Tomos En 1) (Barcelona, España: Editorial Clie, 2003). 685.

       [11] John F. Walvoord and Roy B. Zuck, 143.

       [12] Arturo Collins, Estudios Bı́blicos ELA: Comunión Sublime (1ra Juan) (Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C., 1995), 6.

       [13] Claudionor Corrêa de Andrade, Diccionario Teológico: Con Un Suplemento Biográfico De Los Grandes Teólogos Y Pensadores (Miami, FL: Patmos, 2002). 171.

       [14] Nuevo Comentario Ilustrado De La Biblia (Nashville: Editorial Caribe, 2003), 1673.

       [15] Juan Carlos Cevallos, Comentario Bíblico Mundo Hispano, Tomo 24: 1, 2 Y 3 Juan, Apocalipsis. (El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano, 2009). 27.

[16] Elena G. White Hechos De Los Apóstoles  (Argentina: Asociación Casa Editorial Sudamericana, 1957), 53-61.

[17] Elena G. White Conflicto y Valor (Argentina: Asociación Casa Editorial Sudamericana, 1971), 361.

       [18]Juan Carlos Cevallos, Comentario Bíblico Mundo Hispano, Tomo 24: 1, 2 Y 3 Juan, Apocalipsis. (El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano, 2009). 28.

[19]Arturo Collins, Estudios Bı́blicos ELA: Comunión Sublime (1ra Juan) (Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C., 1995), 7.

       [20] Horacio R. Piccardo, Introducción Al Cuerpo Epistolar Del Nuevo Testamento: Tomo 3 (Buenos Aires, Argentina: Ediciones del centro, 2006), 215.

       [21] Simon J Kistemaker, Comentario Al Nuevo Testamento: Santiago Y 1-3 Juan (Grand Rapids, MI: Libros Desafío, 2007). 267.

       [22]Horacio R. Piccardo, Introducción Al Cuerpo Epistolar Del Nuevo Testamento: Tomo 3 (Buenos Aires, Argentina: Ediciones del centro, 2006), 215.

       [23]D.A. Carson, R.T. France, J.A. Motyer and G.J. Wenham, Nuevo Comentario Bı́blico : Siglo Veintiuno, electronic ed. (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 2000, c1999),18.

       [24]Jack W. Hayford, Estudio De Juan: Una Vida Más Alla De Lo Ordinario, electronic ed., Logos Library System; Plenitud del Espiritu Guias para explorar la Biblia (Nashville: Editorial Caribe, 2000, 1995), 26.

       [25]Horacio R. Piccardo, Introducción Al Cuerpo Epistolar Del Nuevo Testamento: Tomo 3 (Buenos Aires, Argentina: Ediciones del centro, 2006), 226.

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: